GQ CONFIDENCIAL


 

Categoría ‘Consejos nutricionales’

Jueves
25
Sep 2008

La importancia de los colores en la dieta

© Cortesía de Unilever

© Cortesía de Unilever

Vale. Comer en verde –lechuga, espinacas y demás derivados- está bien, muy bien. Pero una dieta sana no se tiene que reducir tan sólo a esto. Más bien lo contrario. Tal y como recomienda Giuseppe Rusolillo, presidente de la Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas (AEDN), cuanto más alimentos con color introduzcamos en nuestra dieta, más equilibrada y sana será. Y es que los colores de los alimentos vienen dados por unos pigmentos que están siendo estudiados por sus beneficios para la salud. Esto ha generado una tendencia bautizada como dieta de los colores, originaria de Estados Unidos y que promete ganar terreno en nuestro país. Motivos no le faltan.

Este código de los colores implica, por ejemplo, que los alimentos de color rojo tienen altas dosis de licopenos, que ayudan a disminuir el riesgo de cáncer y a mejorar la salud cardioavascular, y que los de color violeta tienen potentes antioxidantes que ayudan a retrasar los procesos de envejecimiento. Y hay más. Los alimentos de color naranja y amarillo aportan betacarotenos y luteína, implicados en los procesos de renovación de la piel y el buen funcionamiento de la vista.

Sin embargo, según un interesante estudio elaborado por Unilever, el color de la dieta española es, mayoritariamente, el verde, sobre todo en la de los hombres, puesto que las mujeres, quizá más preocupadas por el envejecimiento, comen un mayor número de alimentos de color violeta. Por todo esto, y porque precisamente las frutas, las verduras y las hortalizas son las que aportan color a nuestro régimen, la Organización Mundial de la Salud recomienda fervientemente tomar 5 raciones de estos alimentos al día. Preferiblemente 3 piezas de fruta (una de ellas debe ser un cítrico) y dos raciones de verduras y hortalizas, una de ellas fresca.

Jueves
18
Sep 2008

Ejercítala

Si no se usa, se pierden facultades y si no se alimenta, también. Y más a partir de los 30. Hablamos de la memoria. Por eso para mantenerla en buen estado es imprescindible cumplir a rajatabla con dos máximas: cuidar el riego sanguíneo facilitando que el oxígeno llegue al cerebro y procurar que nuestro cerebro fabrique con normalidad la sustancia que mantiene el buen estado de las membranas celulares.  Y, precisamente con ciertos alimentos, podemos cumplir estos objetivos.

Así, si lo que quieres es no perder facultades, procura que tus tentempiés sean a base de pipas de girasol y calabaza, nueces, anacardos y almendras. Estos frutos secos contienen altos niveles de fósforo, magnesio y omega 3 y 6 para favorecer un buen funcionamiento cerebral. Las frutas más adecuadas son los cítricos, las fresas y los arándanos. Además, incluye en tu dieta sardinas, huevos, jamón serrano y verduras de hoja verde. Son imprescindibles si quieres presumir de buena memoria, siempre y cuando los combines con una serie de hábitos saludables, entre los que se encuentran no fumar, un consumo semanal de alcohol inferior a tres copas de vino o su equivalente  y evitar situaciones de estrés continuadas.

Jueves
18
Sep 2008

¿Por qué haces dieta?

Evidentemente, para perder paso. Parece una pregunta obvia. Sin embargo, los hombres usan más la cabeza a la hora de ponerse a dieta y esgrimen, fundamentalmente, motivos de salud, frente a las tradicionales preocupaciones estéticas que supone para una fémina haber ganados unos quilos. Además, y porque una vez iniciada no es cuestión de tirar la toalla, los hombres son más constantes que las mujeres y la abandonan con menor frecuencia.

Sin embargo, y aunque parecen más racionales los motivos que llevan a la población masculina a ponerse a dieta, existen una serie de errores frecuentes a la hora de llevar a cabo un régimen que no entiende de sexos. A saber: creer que reducir el consumo de grasa es la clave, saltarse el desayuno, compensar los excesos de un día comiendo menos al día siguiente pero sin incrementar la actividad física, recurrir a dietas hipocalóricas convertidas casi en regímenes milagro…

Son errores de bulto, sobre todo teniendo en cuenta que existen una serie de factores que determinan el éxito de una dieta: edad, hábitos alimenticios anteriores o cuestiones hormonales. Por eso, los especialistas insisten en la necesidad de acudir a la consulta de un médico nutricionista antes de seguir con devoción una dieta que puede no funcionarte. Es imprescindible. Eso y saber que comer siempre lo mismo puede dificultar la pérdida de peso y que las dietas bajas en calorías ralentizan nuestro metabolismo.

Jueves
18
Sep 2008

No es light todo lo que reduce

© SXC

© SXC

Ni el chocolate provoca y/o empeora el acné, ni los alimentos light no engordan. En cuestiones de nutrición existe una batería de mitos que los especialistas, poco a poco, intentan desmentir y explicar con mucha más lógica de la empleada para crearlos. Pero claro, por eso son mitos.

Precisamente, la cultura de lo light está en tela de juicio, entre otros motivos, porque cada vez son más los médicos que insisten en una afirmación clave: light no significa carente de grasa o azúcar. Tan sólo implica una versión ligera con menos calorías que su producto de referencia. Pero claro, esto no significa que una chocolatina ligera sea el alimento estrella de una dieta. Más bien lo contrario. Tan sólo implica que tiene un 30% de calorías menos. Precisamente éste es el único requisito que establece la legislación vigente en España para que un producto sea light y que, según estudios elaborados por Eroski, en el caso de algunos productos que se venden como tal, ni siquiera se cumple. ¿El motivo? No alcanzan este porcentaje de diferencia y, además, no suelen incluir un etiquetado en el que, de forma comparativa, se ofrezca información nutricional tanto de la versión ligera como de la no light.

No obstante, no se trata de excluir este tipo de alimentos de nuestra dieta, sino de aclarar ciertas cuestiones. Por todo esto, los médicos recomiendan moderar su uso, teniendo en cuenta que, en ocasiones, sigue tratándose de productos con un alto poder calórico. Además, el abuso de ellos aumenta el riesgo de desequilibrios nutricionales ya que se están sustituyendo grasas y azucares necesarios en su justa medida para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Sin duda, las palabras de la doctora Petra Navarro resumen a la perfección la filosofía de cualquier dieta equilibrada: “Se puede comer light sin emplear productos light”. ¿Cómo? Con alimentos de menor aporte energético.